La ansiedad es una respuesta de miedo intenso
La ansiedad es uno de los motivos de consulta psicológica más frecuente. Sin embargo, las personas acuden realmente con un gran desconocimiento sobre esta emoción.
Me gustaría primero aclarar que la ansiedad es una emoción natural y necesaria. Es probable y normal que sintamos ansiedad varias veces a lo largo de nuestra vida. En la actualidad, muchas personas se han dejado arrastrar por el positivismo tóxico, creyéndose que la vida consiste en sentirse feliz todo el tiempo. Y la realidad es que es necesario que sepamos manejarnos en la incertidumbre. De hecho, el impacto de la pandemia sobre la salud mental es ya evidente, con un aumento de casos de ansiedad, estrés y depresión en la población española.
La ansiedad es una respuesta de miedo intenso. El objetivo del miedo es protegerte. El miedo es un sistema de defensa natural. El quid de la cuestión está ¿Ese peligro es real? Tengo miedo porque hay un accidente de tráfico, un león me ataca, me están maltratando… Eso son peligros reales. Entonces, ahí el miedo tiene una función positiva originalmente; el problema es que el cerebro no distingue del miedo real o irreal.
Aquí es donde entra en juego la ansiedad; el miedo irreal se basa en amenazas imaginarias que nos montamos con pensamientos negativos, anticipatorios y catastróficos: que pasa si me contagio de coronavirus, y si me muero, y si me deja mi pareja, y si pierdo mi trabajo, me voy a quedar encerrado en el ascensor… Si vives constantemente enfocado en tus pensamientos negativos, miedos irreales y preocupado por asuntos que no dependen al 100% de ti, te creas un estado de alerta constante.
¿Qué desencadena la ansiedad?
Las personas ponen la etiqueta de ansiedad a sensaciones corporales como sensación de agitación y falta de aire, respiración acelerada, presión pecho o incluso espalda y cuello, sudoración, hormigueo manos y brazos…¿Qué sucede? Que no estamos familiarizados con estas sensaciones, sientes miedo, y eso te hace estar hipervigilante, pendiente de que aparezcan las sensaciones, y cuando vuelves a tener una sensación te asustas más.
La persona percibe sensaciones corporales y hace interpretaciones negativas de ellas.
¿Cuál es su mensaje para ti?
Las sensaciones corporales tienen un mensaje positivo. El cuerpo te avisa con esas sensaciones de que necesitas hacer cambios en tu vida; primero te avisa con pequeñas sensaciones de cansancio o con alguna dificultad para dormir, sensación de desgana…y si no las atiendes, el cuerpo se esforzará por comunicarse contigo y te mandará señales más fuertes.
La emoción es como un cartero, que quiere entregarte un mensaje; y si no lo coges, vuelve, vuelve y vuelve. Insiste.
La ansiedad y los estresores
La ansiedad en la mayoría de casos no es el problema en sí; suele venir por haber vivido situaciones de estrés personal anteriormente o en la actualidad. La ansiedad puede darse por desencadenantes negativos: la muerte de alguien, una enfermedad, un divorcio, un despido, problemas familiares, conflictos pareja, y por los pensamientos negativos, anticipatorios y catastróficos, entre otras causas. Pero, también puedes sentir ansiedad antes o después de un suceso deseado y positivo para ti: una boda, una jubilación, comprarte una casa, el nacimiento hijo…
De hecho, la ansiedad muchas veces aparece cuando nuestro cuerpo está relajado, y tiene sentido, porque el cuerpo sabe que necesitabas estar fuerte, y la emoción aflora en el momento exacto para que la atiendas.
¿Tienes experiencia con la ansiedad? En el próximo artículo hablaré sobre los 3 aspectos clave que para mí son fundamentales para gestionar la ansiedad.

