La ansiada felicidad
La felicidad es un tema que suscita gran interés. Nos han inculcado la idea de que hay que ser felices y además todo el tiempo. Buscamos fórmulas para conseguir la felicidad. Cuando pienso: ¿Cómo puedo sentirme feliz?, puede que empiece a buscar la felicidad afuera, sin dirección ni conciencia, y eso es lo que acaba generando en mí una sensación de infelicidad.
¿Cómo puedo sentirme feliz? Es el título de este artículo porque es una pregunta que muchas personas me hacen. Les pregunto ¿Qué te gustaría conseguir? Y me responden: quiero ser más feliz. No existe una formula mágica de la felicidad sino que más bien cada uno debe encontrar cuál es su propia fórmula para ser más feliz. Y la fórmula de cada uno puede ser distinta. De este modo, más abajo expongo algunos factores que yo tengo en cuenta cuando acompaño a personas que se sienten infelices.
Para reflexionar sobre la felicidad, uno de mis libros favoritos es Ética a Nicómaco de Aristóteles. Este filósofo afirma que es una evidencia que necesitamos la felicidad. Solo que hay mucha divergencia en los caminos y las maneras de conseguirla. Cada persona se identifica con unos criterios de felicidad. Lo que a mí me hace sentir feliz puede que a otra persona no. Estoy muy de acuerdo cuando expone que simplemente pedimos “felicidad”; como sí la felicidad en sí misma fuese algo que incluyera todo lo anhelado. Por eso, yo entiendo la felicidad como un proceso, compuesto de acciones mías y que dependen de mí para sentirme feliz. La felicidad como modo de vida, la felicidad del ser, que tiene que ver con la autorrealización. Cada uno construye su propio significado de felicidad, y ahí es donde tenemos que ahondar y explorar. Y sobre todo, no obligarme a tener que sentirme feliz siempre. Actualmente, con la pandemia que estamos viviendo,tiene sentido que muchas personas no se sientan felices.
5 Aspectos que impactan en tu felicidad
A continuación, detallo algunos aspectos que tengo en cuenta a la hora de explorar la felicidad. Es importante tener en cuenta que esto no es una relación causa-efecto, sino que son sumativos. Y como decía antes, a todos no nos vale lo mismo. Pero sí te invito a que si te sientes infeliz explores estas áreas.
1. Sentirme feliz si vivo acorde a mis valores
Es muy importante saber qué rige tu vida. Tener claros los valores importantes para mí me dará una dirección hacia mi felicidad. Cuánto más vivas en coherencia con tus valores más felicidad puedes sentir. Me refiero a que tu vida tenga una estructura basada en tus valores.
Por ejemplo, si para mí lo más importante es la familia y me doy cuenta de que no le estoy dedicando suficiente tiempo, es muy probable que me sienta infeliz ¿por qué? Porque no vivo mi vida con mis valores integrados. Otro ejemplo; si para mí, un valor primordial es la honestidad y la coherencia y me encuentro que a diario cometo situaciones de engaño ,por ejemplo, a mi pareja o en el trabajo es probable que me sienta infeliz.
2. Sentir felicidad con actividades placenteras
La felicidad se relaciona con el placer de manera común y fácil. De hecho, nos bombardean desde la publicidad con la felicidad placentera, momentánea y pasajera. Una felicidad que va totalmente ligada a emociones positivas. Si te compras este jersey de marca X te sentirás importante, si adelgazas tantos kilos te sentirás satisfecho, si tienes este coche te sentirás respetado… Nos apegamos en exceso a factores externos para sentir felicidad; nos apegamos a cosas como la ropa y los bolsos, a relaciones, haciendo que nuestra felicidad dependa de otra persona. Claro que realizar actividades placenteras está bien. Lo que no comparto es la idea de que la felicidad venga de las posesiones. En el momento qué no puedas acceder a todas esas cosas materiales ¿Qué harás? ¿Dejarás de sentirte feliz?
Descubre qué actividades te generan placer: deporte, escribir, dibujar, tocar un instrumento, cocinar, leer, escuchar música, yoga, meditar, un baño relajante… Pon más en tu vida de aquellas actividades que te aportan felicidad. Muchas veces ocurre que vivimos en automático, y nos dedicamos a ir del trabajo a casa, exclusivamente. Y no prestamos atención en incluir pequeños momentos de felicidad con actividades que nos encantan.
3. Cómo sentirme feliz cuidando mis pensamientos
Si quieres ser una persona feliz, tienes que observar tus pensamientos. Cuántas personas veo que me dicen: “quiero ser feliz”. Y cuando analizamos sus pensamientos y creencias de base, vemos que se dice a sí mismo: “no valgo para nada, soy un desgraciado, no tengo suerte, nunca me saldrá nada bien, estoy amargado…” ¿Crees que unos pensamientos así te pueden hacer sentir felicidad?
Observa la calidad de tus pensamientos. ¿En qué dirección va lo que te cuentas? Si quieres ser feliz pero tus pensamientos son negativos y no te acompañan, no conseguirás ser feliz, porque tú mismo te lo estarás impidiendo.
4. Cómo sentirme feliz gestionando mis emociones
Tendemos a creer que la felicidad es estar pegados constantemente a emociones como la alegría y la euforia. Saber integrar en nosotros emociones como el miedo, la tristeza o la rabia nos hará más felices a largo plazo.
Se sabe que si reprimo ciertas emociones éstas se quedan estancadas en mí con más fuerza. Si estoy experimentando tristeza y no me permito vivirla y transitarla, esa emoción se quedará bloqueada dentro de mí; se hará más fuerte en mi día a día, pudiendo desembocar en apatía, desesperación… Cuántas personas viven actualmente con miedo, y al no gestionarlo acaba derivando en ansiedad. Se puede ser feliz sabiendo acoger todas las emociones en ti mismo.
Si no reconoces, ni aceptas tus emociones (el miedo, la tristeza, la rabia…) y las gestionas, persistirán; mediante tu mente y tu cuerpo te recordarán constantemente qué esa emoción tiene un mensaje para ti.
5. Sentir felicidad si vivo con un propósito
Es fundamental saber qué quiero en la vida y de qué manera he venido a contribuir a este mundo. Ya lo decía Víctor Frankl: “Si tienes un sentido, un objetivo, tienes más razón para ser feliz”
Vivir una vida con sentido, donde yo cada mañana sepa para qué y por qué me levanto. Por ello, es importante marcarse objetivos a largo plazo, tener proyectos; y objetivos a corto plazo que diariamente mediante pasos nos lleven a conseguir nuestras metas personales. Como expone también Aristóteles: “son nuestras acciones las que nos hacen felices”. No puedo estar más de acuerdo.
Felicidad: valores + emociones + pensamientos + acciones + propósito
Mis pensamientos, mis emociones, mi propósito y mis acciones así como mis valores son algunos aspectos que reviso en mí. Cuando no me he sentido feliz, revisar todos estos aspectos en mí misma, me ha hecho ampliar el foco. Y por supuesto, ya nunca me obligo a tener que ser feliz.
Muchas personas ponemos el foco en la búsqueda de la felicidad, obsesionados con eso. Cuando se hace eso, dejas de percibir y darte cuenta de que vives rodeado de felicidad. Porque en el momento qué te obsesiones con buscar la felicidad dejarás de percibirla.
Y tú, ¿Qué reflexión sobre la felicidad te gustaría aportar? Estaré encantada de leerte.

