El divorcio: primero, tomar la decisión
La decisión de divorciarse a veces es conjunta y otras veces la toma solo una persona. No es lo mismo una separación por deterioro de convivencia, que una infidelidad, o por las características especiales de un miembros como una adicción.
El divorcio es una decisión responsable y saludable cuando ya se han contemplado opciones posibles para resolver una crisis de pareja. Las parejas toman esta decisión cuando no les compensa mantener una convivencia llena de discusiones, gritos, reproches, y mucho menos delante de los hijos.
¿El divorcio es un fracaso?
El divorcio da paso a una etapa donde le tenéis que ofrecer a vuestros hijos un modelo de convivencia saludable y positiva.
Como adultos y padres, será clave reconocer las emociones que sintamos, aceptarlas y gestionarlas. Es normal que sientas tristeza, miedo, rabia, incertidumbre… La decisión de divorciarse conlleva la pérdida de un proyecto vital.
Ahora, toca ver qué creencias tiene cada uno asociadas al divorcio. ¿Qué significa para mí el divorcio? ¿Qué idea he tenido y tengo sobre el divorcio? En esta nueva etapa habrá que poder restablecer una nueva relación COMO PADRES.
El divorcio: duelo del ciclo vital
Cuando dos adultos deciden divorciarse atraviesan un duelo por la ruptura de pareja. Cuando hay hijos, a su vez, viven un duelo por la ruptura del sistema familiar de convivencia. El divorcio de los padres afecta a los hijos, pues ellos también transitarán un duelo por la estructura familiar que han perdido. Y esto absolutamente normal.
En los casos de divorcio, el duelo sucede por la pérdida del sistema familiar conviviente y de la pareja. Como todos los duelos, requieren de unas fases y el tiempo que cada uno necesita para atravesarlo y superarlo.
El divorcio: Se rompe la pareja, no la familia
Cuando se vive un divorcio, hay que resinificar qué significa ser familia. Nuestra sociedad concibe y reconoce a la familia desde hace años única y exclusivamente si conviven. Esto es un error desde mi punto de vista. Se puede seguir siendo una familia, porque se sigue siendo padres. Hay un divorcio de pareja, no un divorcio de padres. Siguen habiendo responsabilidades conjuntas a pesar del divorcio.
El problema aparece cuando con el divorcio se fractura la familia completa. Cuando el problema deja de ser solo de los dos adultos, y pasa a salpicar a toda la familia, concretamente a los hijos.
El divorcio: cuando sí se rompe la familia
Cuando en el divorcio los dos adultos se quedan enganchando en la pelea, mandan automáticamente a un segundo plano a los hijos. Se puede entrar en una dinámica de conflictos mal gestionados. Aquí es donde muchas parejas se estancan, y finalmente, parece que se divorcia la familia. Se generan bandos de buenos y malos y otra serie de problemáticas como el conflicto de lealtades en los hijos. Y finalmente, se fracturan por completo las relaciones familiares.
Si hay un divorcio, lo más saludable para los hijos en general es que los padres puedan mantener una relación cordial y cooperativa como padres. Si vuestro hijo tiene una dificultad a lo largo de su vida va a necesitar poder contar con las dos figuras parentales; la materna y la paterna. Y si además, colaboran y siente que puede contar con los dos a la vez es maravilloso.
Hay una línea muy fina entre relación cordial y que todo siga igual. Si decides divorciarte es muy importante que entre tú y tu ex-pareja fijéis unas pautas y límites. Los niños con padres divorciados muchas veces fantasean con la reconciliación de sus padres; incluso si se separaron siendo muy pequeños pueden soñar con la idea de que algún día sus padres estén juntos.
No podemos cambiar el contenido de las experiencias; podemos modificar la función de esta vivencia y la actitud con la que la vivimos. El divorcio es una oportunidad de ser ejemplo sano para nuestros hijos. Sí se puede hacer un buen divorcio. Ahora bien, eso conlleva madurez, responsabilidad y serenidad para aparcar los problemas de pareja, y cooperar para seguir siendo padres.
¿Crees que existen las familias sin conflictos?
Conflictos van a haber siempre, conviváis juntos o no. Las diferencias surgirán aún después del divorcio. Los problemas y las dificultades forman parte de la vida y de las relaciones.
Después de vuestro divorcio ya no vais a ser pareja, probablemente; y a la vez, con toda certeza, vais a tener que ser padres toda la vida y aprender a gestionar los conflictos y coordinaros.
El divorcio es una desunión de pareja. El divorcio no es un divorcio de padres
¿Qué idea tienes sobre el divorcio? ¿tienes alguna experiencia? Estaré encantada de leer vuestras impresiones.

