3 preguntas y un ejercicio para perdonarte a ti mismo
Siempre que se acerca Diciembre, muchas personas hacemos balance de lo que hemos vivido durante el año. Para finalizar este año 2020, me gustaría hablar sobre el perdón. Para poder llevar a cabo el perdón hacia otras personas, necesitamos primero saber perdonarnos a nosotros mismos.
En qué consiste el perdón auténtico
El perdón lo podemos definir como el acto de disculpar a alguien por una ofensa que ha ejercido contra nosotros. Perdonarme a mí mismo consiste en “autodisculparme” por algo que le he hecho a alguien y le ha podido causar un daño o malestar (una mala contestación, una discusión, algún axcto que ha ocasionado daño a mi familia o pareja…)
También puede ser perdonarme a mí por algún daño que me he causado yo mismo. Por ejemplo; no haberme cuidado, no haber expresado mis opiniones y defendido mis derechos, autoexigirme demasiado…
El perdón es algo muy mencionado en todas las esferas de nuestra vida; de hecho, es un término muy asociado a las religiones. Desde mi punto de vista, en general, el término del perdón se emplea de manera superficial, por lo que vamos a ahondar más sobre en qué consiste realmente y qué conlleva perdonar.
Tampoco confundamos esta propuesta con tener que estar pidiendo perdón todo el día a todas horas. Estar pidiendo perdón todo el rato, por defecto, no es saludable y lo que genera son sensaciones de inseguridad, culpa y malestar.
Perdonar de verdad nos ayuda a evolucionar y a crecer, nos da serenidad, nos ayuda a sufrir menos porque dejamos de victimizarnos y mejora nuestro estado de ánimo.
Perdonar no es consentir ni justificar
Primero, uno decide si quiere perdonar o no. En el caso de no querer perdonar, cada uno asume lo que conlleva vivir con ello. De hecho, lo contrario de perdonar a veces conlleva castigar, condenar, culpar… Cuando uno decide no perdonar, suele quedarse en una postura de culpa. No perdonar suele llevar asociado reproche y culpa.
Perdonar no es permitir que una persona se comporte contigo de cualquier manera. Perdonarte a ti mismo no es darte permiso para comportarte ofensivamente con otros.
Perdonarse a uno mismo de verdad es liberador
En el caso de perdonar, yo no hablo de perdonar porque sí, por obligación, como nos han enseñado toda la vida, no. Eso es un perdón vacío y falso. Yo hablo de un perdón reflexivo y compasivo.
Cuando te aferras al reproche y la culpa mucho tiempo te generas un sufrimiento constante. De un modo distinto, el perdón verdadero te libera.
Por ejemplo, seguro que cuando haces algo y te arrepientes, y piensas que no estuviste acertado, sientes unos sentimientos de culpa y resentimiento hacia ti mismo. Esto suele generar bastante malestar.
Las 3 preguntas previas para perdonarte a ti mismo
Yo te propongo que escojas el hecho concreto por lo que te sientes culpable o aquello que crees que no hiciste bien. Cierra los ojos, imagina ese momento en el que estabas, y hazte estas preguntas a ti mismo:
- ¿Hice lo que creía que era mejor en ese momento? Seguro que sí. Salvo que de manera consciente quisieras hacer daño, la mayoría de personas hacemos las cosas con buena intención, aunque aparentemente no se vea.
- ¿Tenía otra opción en aquella situación? Aunque ahora desde aquí verás que sí, tú en ese momento solo contemplabas la opción que escogiste, y no pasa nada
- ¿Ese hecho concreto me define como persona? Soy mucho más que las cosas que hago.
Perdonar es comprender y aceptar que hice lo que mejor pude y supe en ese momento.
Cuando uno se perdona a sí mismo, aprende nuevas formas de responder a las situaciones. Extrae siempre la utilidad positiva de las experiencias.
¿Qué te aporta el rencor?
Dime ahora, ¿Qué es lo que te aporta el resentimiento hacia ti mismo? ¿Qué te aporta seguir culpándote? Las personas muchas veces nos quedamos atrapadas en los pensamientos negativos hacia nosotros mismos y nos enganchamos al sufrimiento y al autocastigo.
La culpa es un gran lastre, te engancha y te estanca, no te permite avanzar.
El problema de las emociones como el rencor y la culpa es que si no las gestionas adecuadamente y las liberas, con el tiempo, acabarán impregnando tu día a día.
¿Qué te impide perdonarte a ti mismo?
Observa cuáles son tus pensamientos y creencias entorno a la idea de perdonarte a ti mismo.
Un breve ejercicio para perdonarte a ti mismo
Te propongo el ejercicio de escribir en una hoja en blanco como si la situación que ocurrió fuera una historia; lo que sentiste y pensaste en ese momento, cómo actuaste finalmente, lo que hiciste concretamente, qué necesitabas en ese momento y cuál era tu verdadera intención.
Escribe el hecho, lo que hiciste, lo que necesitabas o buscabas, y la experiencia positiva que has extraído. Os pongo un ejemplo: “me perdono por haber gritado a mis padres; eso era lo que mejor pude y supe hacer en ese momento en mis circunstancias, necesitaba expresarme como fuera, porque me sentía muy enfadada, tampoco contemplaba otras opciones para actuar diferente…. ahora he aprendido que cuando estoy en una situación donde empiezo a sentirme angustiada, enfadada, tengo que parar y retirarme para responder después de una manera asertiva, sin agredir al otro”.
Este ejercicio cuando lo tienes escrito, lo ves claro y sirve para reflexionar y poder perdonarte a ti mismo. Incluso para plantearte la manera en qué vas a pedir disculpas a la otra persona, si así lo decides. Te recomiendo que lo guardes en algún lugar para poderlo recuperar cuando lo necesites, incluso rehacerlo.
Una vez has hecho este ejercicio, amplia el foco y valora las acciones positivas que también has realizado y escríbelas. No hay que fustigarse, también hay que tener en cuenta lo positivo que hacemos para no dañar nuestra autoestima.
Perdonarse a uno mismo debería ser lo más importante. En realidad, lo que ocurre que esto suele ser lo más difícil. Somos a veces muy duros con nosotros mismos.
Si somos más compasivos con nosotros mismos, y lo practicamos, nos será más fácil perdonar de forma honesta a los demás. Y de esto hablaremos en el próximo artículo.

