En el artículo anterior, hablamos sobre cómo perdonarse a uno mismo como paso principal para comprender el perdón en su totalidad. Una vez comprendido y elaborado el perdón a uno mismo, podemos empezar a hablar de perdonar a los demás.
¿Para qué necesito perdonar a los demás?
Ya sabéis que cuando planteo la acción de perdonar no hablo de un perdón vacío, sino de perdonar de forma sincera a los demás, a la vez que soy honesto conmigo mismo. Y sobre todo, perdonar si soy consciente de que quiero realmente perdonar.
Cada uno puede tener una motivación o necesidad diferente con respecto a perdonar. En mi caso, aprender a personar de este modo y aplicarlo en mi vida me proporcionó equilibrio y paz interior.
Cuando tenemos un conflicto con alguien, tendemos a culparle, y cargarnos de resentimiento hacia la otra persona. Muchos conoceréis la famosa frase: perdono, pero no olvido. En ocasiones, esta frase contiene detrás resentimiento, enfado, rencor… que nos genera más daño a nosotros mismos que a los demás.
La decisión de perdonar, sabiendo lo qué es perdonar realmente
Si decides hacerlo, sea lo que sea que decides perdonar: una infidelidad, una actitud que alguien tuvo contigo, una actitud agresiva de alguien hacia ti…si decides perdonar de verdad, siendo honesto contigo, va a conllevar por tu parte un trabajo de reflexión y comprensión hacia el otro.
Perdonar y comprender ¿pueden coexistir?
Perdonar no es justificar al otro. El perdón real consiste en entender que la otra persona hizo lo mejor que pudo en ese momento, con los recursos que tenía. Esa persona no percibía la misma realidad que tú, y seguramente, no era ni consciente de qué existían otras maneras de comportarse.
Después de esta reflexión, llega el perdón, y cada uno decide si quiere tener contacto con esa persona o ya no. Tú puedes decidir perdonar y no seguir en contacto con el otro. Esto es una decisión personal que depende de muchos factores.
También, después de perdonar puedes elegir seguir en contacto. Ahora bien, también puedes plantear que se modifique la dinámica de relación que había hasta ahora.
El ritual del perdón a los demás
El perdón puede abarcar muchas áreas: perdón a ti mismo, a la familia, a tus padres, a tu pareja, amigos, compañeros de trabajo…
Si te apetece y quieres, te propongo un ritual para el perdón para realizar en estos próximos días.
Tened en cuenta que dependiendo de la intensidad del conflicto este ejercicio tiene más o menos efecto. En un conflicto alto seguramente necesitarás más reflexión y asesoramiento psicológico que en otros casos.
Para mí, escribir es una manera terapéutica muy potente de aclarar mis ideas y procesar mis vivencias. Escribir invita a reflexionar internamente y también a expresarlo externamente en el papel. Te ayuda a ver las cosas que te suceden con claridad y perspectiva. Por eso vamos a elaborar: la carta del perdón.
Escribe en una hoja en blanco, aquello que decides y qué quieres perdonar (a ti mismo o quién sea). Escribe el hecho concreto como una historia; qué fue lo que sucedió, cómo te sentiste y qué hiciste tú, qué necesitabas. Si vas a perdonar a otra persona, escribe cómo crees que se pudo sentir el otro, qué hizo concretamente, qué necesitaba… puedes expresar en esta carta serenamente cómo te sentiste tú ante todo eso. Finalmente, puedes escribir, tanto dirigido a ti como a otro, que entiendes que tras su comportamiento había una necesidad, una intención positiva, y que en ese momento lo que hizo fue lo mejor que pudo hacer. Escribe que ahora que lo comprendes, lo puedes perdonar.
Un ejemplo real de carta del perdón
A continuación, os pongo un ejemplo del ritual del perdón que hice con una chica con respecto a unas discusiones reiteradas que había tenido con su madre:
“ Describir la situación: Este año he tenido varias discusiones con mi madre; ella siempre me reprocha todo lo que hace por mí, me quiere controlar todo lo que hago, me ha gritado en más de una ocasión, incluso ha llegado a dejar de hablarme durante días…Esto me agobia y me hace sentir culpable… Parte de comprender al otro: mi madre sigue creyendo que soy una niña, quiere protegerme y cuidarme, y lo hace de esta forma, aunque nos es la mejor para mí; su verdadera intención; es la de protegerme y que yo esté bien. Su intención es buena, lo que sucede es que no sabe hacerlo de otro modo. Ahora que lo pienso su madre actuaba igual con ella. Ahora que comprendo esto la puedo perdonar. Aprendizaje y nuevas acciones: y también puedo empezar a pensar en cómo plantearle como yo me siento y lo que necesito, sin atacarla y herirla”
Puedes tomarte unos minutos para leer tu propia carta del perdón. Lo puedes hacer en voz alta o simplemente leerla para ti, en silencio. Te recomiendo guardar esta carta en algún cajón o lugar personal, no la tires. Recomiendo guardarla porque tener este ejercicio a mano te puede ayudar a recordar y poder hacerlo con nuevas situaciones con las que te enredes.
Y ahora cuéntame; ¿Cómo es tu actitud ante el perdón? ¿Perdonas de manera automática o reflexiva? Si realizas el ritual del perdón, estaré encantada de qué me cuentes tus sensaciones.

