Si alguna vez has pensado: “todo me pasa a mí” o “venimos a la vida a sufrir” este artículo es para ti. Voy a explicar una serie de conceptos para entender la diferencia entre dolor y sufrimiento. Y más abajo, encontrarás 5 recomendaciones para gestionar el dolor desde una actitud proactiva y realista.
¿Te sientes prisionero del sufrimiento? ¿Conoces la diferencia entre el dolor y el sufrimiento?
El dolor es la percepción de una sensación desagradable que nos despierta una situación. El dolor es inherente a la vida; quiero decir, a lo largo de nuestra vida vamos a vivir situaciones que nos van a doler emocionalmente: la pérdida de un ser querido, un despido, una ruptura de pareja, una discusión muy fuerte con un amigo…
El sufrimiento surge cuando le das más espacio y tiempo al dolor. El dolor se perpetúa y te quedas enganchado a él; ahí es cuando el dolor se convierte en sufrimiento. Y esto depende de cada uno; con el tiempo el dolor se puede gestionar para que no derive en sufrimiento.
Hay situaciones que objetivamente van a ser muy dolorosas, por supuesto: enfermedades, pérdidas de seres queridos muy cercanos, situaciones traumáticas… Curiosamente, me he encontrado con personas que viven situaciones muy fuertes y dolorosas, difíciles, y su actitud de afrontamiento ha sido positiva, proactiva y de resiliencia. La resiliencia es la capacidad de sobreponerte a situaciones adversas. La resiliencia protege a las personas de manera que te lleva a afrontar las situaciones, por muy dolorosas que sean, sabiendo extraer un aprendizaje de esa dificultad.
¿Por qué sufrimos las personas?
El sufrimiento es cognitivo, es mental. Si te quedas enganchado con la emoción que te despierta el dolor (tristeza, ira…), y la retroalimentas con tus pensamientos, vas a sufrir.
Muchas personas me han contado que no saben por qué pero siempre están sufriendo. No entienden por qué le dan tantas vueltas a las cosas que les suceden.
La mente es como un terreno, y dependiendo de lo que cultives y si lo riegas asiduamente, crece. La mente es igual. Aunque no seas consciente del todo, cuando le das vueltas a las cosas y te enredas con tus pensamientos, tú estás decidiendo eso, y estás alimentado tu propio malestar. Lo que quiero decir es que vamos a vivir situaciones difíciles; ahora bien, podemos decidir la actitud y los pensamientos qué vamos a tener. De este modo, podemos elegir una actitud de sufrimiento o una actitud proactiva.
Reconocer el dolor y gestionar el sufrimiento
La clave del sufrimiento está en tus pensamientos
Cuando estés frente a una situación dolorosa, observa tus pensamientos y hazte estas preguntas; ¿generas pensamientos de sufrimiento? ¿Te identificas demasiado con ellos? Cuando te identificas con los pensamientos que te hacen sufrir, te crees algo así como que has sido elegido por la vida para sufrir. Eso es imposible, la vida no elige a personas para que sufran.
Si te retroalimentas con la queja diaria, sufrirás y percibirás la realidad desde ese prisma, con un significado negativo y fatigante para ti.
“Todo me pasa a mí, qué asco, siempre igual” son pensamientos que alimentan ese dolor inicial, y que pasará a convertirse en sufrimiento.
5 recomendaciones para gestionar el sufrimiento
Se puede aprender a reaccionar de manera saludable al dolor. Para ello, os expongo estas ideas.
- Lo primero, date permito para sentir lo que sientes tal cuál es. ¡Evitar y reprimir emociones te hará sufrir!
- En lugar de resistirte a lo que es, prueba a aceptar lo que es. Si luchas contra la situación y el dolor, queriendo cambiar la realidad que vives, tu dolor se hará más grande y fuerte, derivando en sufrimiento.
- Date cuenta si estás juzgando la situación sin parar en tu cabeza. Detecta los bucles de pensamientos que tienes, y observa a dónde te llevan.
- ¡Súper importante! Analiza qué beneficios te da estar en modo sufridor. Cuando sufres, ¿obtienes algo beneficioso de tu entorno? ¿Qué papel tiene el sufrimiento en tu vida? Cuando estás en modo sufridor, no te responsabilizas, ¿puede ser que llegue otra persona para salvarte? Cuando estás en modo sufridor, ¿captas la atención de alguna persona, que de manera habitual no la tienes? El modo sufridor te ancla a tu zona de confort, te inmoviliza y no te permite cambio. Lo que quiero explicar con el modo sufridor es que tiene una intención positiva; es clave ser consciente de que cuando sufres ocurren cosas a tu alrededor que refuerzan tu papel sufridor.
- ¿Te relacionas con personas que están en modo sufridor? Cuidado si eliges relacionarte con personas que están instaladas en el sufrimiento, y no eres consciente, pues puedes dejarte contagiar para reforzar tu papel. No siempre vas a tener que dejar de relacionarte con ellas, también puedes aprender a ser consciente para no impregnarte.
Cuando te das cuenta de que el sufrimiento aporta algo a tu vida, cambia tu percepción y después tu actitud.
Las creencias y la actitud frente al sufrimiento
Me he encontrado de manera común personas con las siguientes creencias: venimos a esta vida a sufrir, yo nací para sufrir, sufrir es el precio que pago por…
Una cosa es pasar por malos momentos o temporadas, y otra perpetuarte en eso, y que tu día a día sea un auténtico sufrimiento por tu actitud.
¡Ojo! Que también hay personas que no contactan con el dolor, y solo buscan el placer. Estaríamos hablando de las personas extremadamente hedonistas. Pero esto sería extenderme demasiado por lo que podemos hablar en otro artículo.
Reconocimiento, Aceptación, Transformación
Lo más adaptativo y saludable es aceptar que una situación te ha generado dolor; lo reconoces, lo observas y reflexionas sobre el significado qué tiene para ti. Finalmente, lo aceptas para acabar convivir con ese dolor, no con el sufrimiento. No hay tiempos establecidos, no hay un ritmo concreto para este proceso, cada persona es única. No digo que sea fácil.
De este modo, le puedes dar al dolor una finalidad; transformar el dolor en experiencias personales de aprendizaje y desarrollo personal.
Todas las personas, a pesar de lo que aparentamos, libramos algún dolor o alguna batalla (algunas más o menos duras, lo reconozco). La diferencia radica en que cada uno elige con qué actitud se enfrenta a las dificultades de la vida.
¿Habías reflexionado antes sobre esta diferencia entre dolor y sufrimiento? ¿Te has dado cuenta de que sufres en exceso? ¿Qué ha significado sufrir en tu vida? ¿Las experiencias dolorosas te han enseñado algo? Si te has identificado, en los próximos días publicaré un artículo para trabajar el hábito de la gratitud, que viene fenomenal para dejar a un lado las actitudes de queja y sufrimiento.

